Año nuevo, asignación nueva
Comienzo de año. Muchas cosas nuevas cambian aunque en realidad lo único que haya pasado es que en el calendario en vez de 2008 ponga 2009 y que en lugar de diciembre sea enero. Supongo que todos los años pasará lo mismo en estas fechas y estando en una empresa cuyos proyectos no duran más de un año se nota que el cambio de año y el comienzo del ejercicio financiero hace que todo se mueva. A lo mejor también la crisis afecta un poco, pero bueno, ahí no me voy a meter.
¿Por qué digo todo esto? Pues porque la situación actual es la siguiente. No es ni buena ni mala (desde luego mala no es ya que mucha gente está o se está quedando sin trabajo y aquí parece que todos estamos colocados) pero es un poco simpática. El miércoles por la mañana nos reunieron a todos los que estábamos sin proyecto para decirnos que en breve seríamos asignados a un proyecto, que no nos preocupáramos y que había tres opciones en las que podíamos caer.
Al salir de la mini reunión, todos empezamos a hacer cábalas de dónde podríamos caer y la verdad es que me hizo gracia la situación porque parecía el patio del colegio. ¿Os acordais cuando se hacían equipos para jugar a algo y los capitanes iban diciendo “tú para aquí, tú para allá…”? Tú no podías hacer nada porque ellos mandaban, ellos eran los guays. Pues esto es igual.
A día de hoy (dos días después) sólo se ha hecho una asignación. Una persona ha caído en un proyecto X y lo ha cubierto. Una opción menos, sólo quedan dos y, a ciencia cierta, aún echando cálculos nadie sabe con certeza dónde acabará. Además, cada vez que un gerente sale de uno de los despachos o que un jefe de proyecto se acerca hacia mi (y teniendo en cuenta que estoy al lado de la “cafetería” esto pasa mucho) se me eriza el pelo y me preguntó ¿me habrá tocado ya?
Así que nada, ya veis que últimamente (por lo menos esta semana) el blog ha “revivido” un poco y es que no hay como no tener ninguna preocupación para que tu cabeza no deje de darle vueltas a todas las cosas. No sé si será bueno o malo (otra vez) pero es lo que hay y es lo que toca.
Nada más. ¡Hasta más ver gentucilla!