Buenas a tod@s!
Sí camaradas, casi dos meses sin dar señales de vida en los que han pasado no pocas cosas, ni muchas tampoco… bueno, dejémoslo en una cuantas. Os preguntaréis a qué viene el título del post ¿no? Pues no es el precio del kilo de percebes en el plaza de abastos del Berbes si no un poco como me siento después de mi trasiego laboral que finalmente se ha traducido a un cambio de sitio en la oficina. Sos cuento…
Acabábamos de terminar el proyecto en el que andaba yo liado para, digamos, el cliente Maledukatix. Hicimos la última entrega en tiempo (justito justito) y durante una semana estuvimos limando asperezas con el entorno de pruebas del cliente. Un jueves, a eso de las 7 de la tarde se me acerca uno de mis gerentes y me dice:
[GERENTE] – Oye, que en Maledukatix creen que hay demasiada gente en el proyecto y que no es necesario que estéis tantos. Así que te vamos a quitar de ahí.
[ELMENDA] – ¿Y tengo algún destino?
[GERENTE] – Sí, sí. Bueno, no está cerrado pero hay un 99.9% de probabilidad de que ganemos un proyecto nuevo en ParnéDeLaHostia. La semana que viene vendrá por aquí tu nuevo jefe de proyecto y un compañero que lleva un tiempo allí y te explicarán lo que te toca hacer.
[ELMENDA] – Vale, perfecto. Mantenme informado con lo que sea.
Acto seguido, como era jueves, me fui de cañas. A la semana siguiente me pasaron un tochete de documentación sobre la arquitectura en la que tendría que desarrollar y me reuní dos veces con mi nuevo jefe de proyecto y el susodicho compañero para que me informaran y formaran de y en mi nuevo cometido. Pasó la semana y el viernes, se me acerca otra vez mi gerente y me dice:
[GERENTE] – Oye, que te va a mandar OtroGerente a ti y a otros dos compañeros unos perfiles que nos han solicitado y tendréis que hacer un curriculum conforme a uno de ellos. Vendeos bien, que es muy importante. Como los de ParnéDeLaHostia no se deciden, si sale esto antes te vas para allí.
[ELMENDA] – Vale, perfecto.
Allá nos coordinamos mis compañeros y yo para hacer el mismo tipo de curriculum (formato y tal…) y se lo enviamos al gerente sin saber ciertamente para quién era. El lunes, nos cita OtroGerente a los tres de marras y nos dice:
Chavales, los curriculums eran para AúnMásParnéDeLaHostiaINC y nos han solicitado una entrevista personal con cada uno de vosotros. El jueves por la tarde a las 17 tenéis que estar allí. Hacedlo bien, que este cliente es muy importante y queremos posicionarnos en él.
Pasaron el martes y el miércoles y, como tenía que ser, llegó el jueves. Ese día, víspera de mis ansiadas y merecidas vacaciones, me tocó ir por la mañana a Maledukatix a hacer el paso a producción (que por cierto, según el responsable de informática fue el más limpio en mucho tiempo), dorarle la píldora un poquito para por la tarde irme a AúnMásParnéDeLaHostiaINC a dorarle la píldora a este nuevo cliente y venderme lo mejor posible.
Al día siguiente me marché de vacaciones sin tener la menor idea de cual sería mi siguiente proyecto. Volví 10 días después y de ParnéDeLaHostia parecía que ya no estaban interesados, de AúnMásParnéDeLaHostiaINC no se sabía nada (suponen que en febrero se sabrá algo) y que en Maledukatix seguían sin querer más gente, así que de momento me dedico a leer pliegos de concursos de este año, resumirlos y ponerlos bonitos en unos informes…
Me he sentido como un caballo en una venta. Los clientes mirándome los dientes, tocándome el pelo y comprobando mis herraduras mientras los gerentes chillaban como energúmenos “A 33 euros oiga, a 33 euros el kilo de programador oiga, no encontrará usted nada mejor… ¡qué me lo quitan de las manos!”.
Así es la vida del consultor… hoy estás aquí, mañana te dicen que vas a estar allí y al final acabas a 10 metros de donde estabas… En fin, cosas veredes amigo Sancho.
Un saludete a tolmundo!!!!


