Archivos de la categoría ‘Historias’

Melocotón

Publicado: marzo 1, 2010 en Historias, Sin sentidos

Creo recordar que llevabas algo en el pelo. ¿Una diadema? ¿Un lazo? No estoy seguro. De lo que si estoy seguro es de que lo llevabas atado y recogido porque recuerdo claramente el momento en el que te lo soltaste. Largo, negro y liso. La música no me gustaba demasiado pero era eso o irse para casa y, dada la situación, esto último no era opción. Estabas bailando. Bailabas al fondo del local. Más tarde me contarías que te encantaba bailar aunque no ese tipo de música. Normal pensé.

No recuerdo por qué empezamos a hablar. Creo que fuiste tú, te acercaste y me dijiste algo… Supongo que contestaría una tontería para intentar parecer simpático y debió funcionar, porque sé que nos pusimos a hablar uno frente al otro y cuando nos dimos cuenta, las luces estaban encendidas y la música se había callado. Te acompañé hasta el coche y allí nos despedimos. Tuve que pedirte dos veces el móvil porque hilábamos una cosa con otra y siempre se te olvidaba… o eso o me dabas largas.

Cuando me desperté, mientras remoloneaba en cama dando vueltas y escuchando la lluvia, me acordé de un olor. Melocotón. No me di cuenta por qué vino a mi mente hasta que me acorde de la primera tontería que te dije y de cuando te reiste. Tu aliento me rodeó dejando esa fragancia alrededor que luego nos acompañó durante cerca de dos horas.

No me importaría volver a notarlo.

Escuchando: “Your heart” – Donovan Frankenreiter – Pass it around (2008)

Sólo dos minutos

Publicado: julio 13, 2009 en FotoBlog, Historias, Sin sentidos

La puerta se cerró de golpe cuando intentabas pasar. Diste un pequeño paso hacia atrás y te quedaste mirando un poco perdida. Me dio la impresión de que buscabas el botón que accionaba el mecanismo de apertura. Un señor muy amable que vestía con sombrero te miró y activó el sensor que abría la puerta. Efectivamente. Lo miraste, sonreíste y decidida entraste en el vagón.

Te subiste en una parada dónde no se subió mucha gente. Puede que fuera por eso por lo que me fijé en ti. O puede también porque tus ojos no sólo miraban, si no que apoyados en ese color verdoso rezumaban historias y vida. Historias y vida que en el momento en que lo percibí quise que me contaras.

También podría influir el casco de moto que llevabas en la mano. Ese artilugio no tenía ningún sentido. Llevabas un vestido corto blanco con colores vivos, mis recuerdos lo pintan como si fueran recortes de comic pero creo que simplemente eran formas geométricas. También llevabas unos pantaloncitos negros ajustados que no te llegaban a la rodilla y unas sandalias de esas que se llevan ahora. Creo que también llevabas una especie de bolso mochila de tela fina que no parecia muy pesado. En una mano el billete en el cual leías el asiento que te habían otorgado y en la otra un casco integral negro mate, con exclusas plateadas para el aire y una pantalla transparente.

Te acercaste lentamente y te paraste justo en frente mía. Levantaste los ojos del billete hacia el número de asiento que estaba encima de mi cabeza y luego me miraste. Tus labios se movieron pero no logré escuchar nada porque mi mp3 atronaba mis oídos. Sonrojado y sonriendo me los arranqué como pude y solté un pequeño y entrecortado “perdón”. Me preguntaste si estaba ocupado y contesté que no. Apoyaste el casco en la mesa y te sentaste a mi lado.

Viajando, cercanías

Viajando, cercanías


Me quedé mirando al infinito durante un par de minutos mientras pensaba en qué decirte. Parecías simpática y agradable, tu voz lo era. Le di vueltas a un par de frases y sonreí para mis adentros y cuando me giré para que me contarás el por qué del casco, el tren estaba dándonos las gracias y recordándonos que no nos olvidáramos de ninguna pertenencia personal. Ese par de minutos, en realidad fueron hora y media. Y te vi marchar. Te alejaste por donde viniste, con tu casco en la mano y tu bolso colgando graciosamente en tu espalda.

Yo volví a la realidad. Me bajé del tren y anduve cabizbajo hacia mi coche. Llovía un poco pero no me importaba, la lluvia me gusta y me tranquiliza. Me senté al volante y antes de acelerar pensé en que con un poco de suerte volveríamos a coincidir.

Espero que vuelvas a llevar el casco.

Onírico

Publicado: enero 8, 2009 en Historias, Sin sentidos

Abrí lentamente los ojos. Un poco desorientado, me di cuenta que la razón de mi despertar no era otra cosa que la humedad que sentía en mis pies. Una capa de espuma bañaba mis tobillos y me di cuenta de que una ola acaba de empaparme. Unos segundos después mi conciencia me hizo darme cuenta de que estaba sentado en la orilla de una playa.

(más…)

Y por fin…

Publicado: julio 20, 2007 en FotoBlog, Historias, Reflexiones

…se ha acabado. Tras incontables horas de trabajo, algún que otro día de vigilia, más de 20000 líneas de código entre C++ y Java, después de “chopocientas” exposiciones y retoques en la presentación, muchas risas, muchas tonterías y un largo etcétera, puedo decir eso de “punto y aparte”. A empezar otra etapa. Si chic@s, acabo de enterarme que he aprobado el proyecto de fin de carrera con lo que puedo decir con total seguridad que ya soy Ingeniero Técnico Superior en Informática. ¿Y esto es realmente importante? Pues, la verdad, una vez que hemos llegado hasta aquí: no.

2007-07-20.jpg

Con esta imagen básicamente se resume mi último año: GII y PFC. Lo importante no es el resultado, si no cómo se ha llegado a él. Se ha llegado desde Ferrol con el peine que no peina, apagando las velas, con “las que tú me haces”, “llegado el momento…”, herradicando y un montón de cosas más. Se quedan ahí Juan, Alex, Abraham, Ronin, Fai, Pilar y todos los que sufrimos con el proyecto. Estoy seguro de que en ningún sitio hay un ambiente tan bueno como el que vosotros hacéis: gracias a todos por el apoyo y el trabajo.

También desde Coruña: gracias a todos aquellos que os “niconizasteis” y “cafienizasteis” conmigo este año. Gracias por aguantar mis neuras y corregir mis razonamientos cuando fue necesario (que realmente fue muchas veces). Gracias por todo: Juan, Maite, María, Gloria, Diego… Richi y Borja: a vosotros no sé qué deciros; gracias!

Gracias a ti, porque contigo he aprendido constancia y sacraficio. Porque me has ayudado mucho. Gracias.

Gracias a toda la panda de Míticos de Vigo: el hecho de poder desconectar durante el fin de semana de todo fue esencial. Gracias Urre, Berto, Abad, Salva, Lucho, Reti, Diego, Manki… gracias de verdad. Y también a toda la gente de la Q13-14-15, siempre supe que estabáis ahí y tengo que pediros perdón porque sé que os preocupastéis por mi estado de salud (física y mental); al final no fue para tanto.

Gracias a Jose, por aguantarme como compañero de piso: sé que este año ha sido complicado. Gracias a Laura: por secuestrarme y liarme a y hasta altas horas de la mañana. Gracias a todos los que sé que en algún momento se preocuparon por mi, aunque fuera un día tarde (esto es para ti Clarilla). Gracias. Gracias. Mil gracias.

Gracias a mis padres, a mi hermano y a mi abuela por, como está escrito en la memoria, permitirme disfrutar de mi año de la garrapata. Gracias por el apoyo y los ánimos. En serio: gracias.

Y después de toda esta sarta de sentimentalismos, simplemente deciros que os preparéis: los coruñeses porque este fin de semana somos muchos a celebrar el título y porque la semana que viene también es de celebración (y por partida doble). Y los de Vigo, porque tened claro que cuando baje por ahí pienso celebrarlo todo junto y va a ser grandísima.

A partir de ahora, pues volver a otra rutina. Primero a recuperar las 36 horas de trabajo que le debo a mi jefe. Luego a frikear un poco que tengo cosas pendientes en casa (una reinstalación de Linux y quizás una compilación de kernel, por los viejos tiempos :P). Pero, sobre todo y ante todo: a disfrutar que hace ya 7 años que no tengo un verano sin biblioteca.

No os digo más, espero poder contar más cosillas por aquí. Sé que me repito, pero de otra vez: gracias a todos de nuevo porque sé que sin vosotros esto hubiera sido cuando menos imposible. Nos vemos (y ahora seguro que en los bares :D)

Escuchando: Long Live Rock’nRoll interpretada por Gamma Ray en “A tribute to the voice of metal: Ronnie James Dio”

P.D.: Por cierto, que siempre me disperso: lo realmente importante no es llegar a un punto, si no ser capaz de darte cuenta de cómo has llegado a él. Eso es lo importante.